Programa Adolescente

Programa Adolescente

La adolescencia y juventud, es una etapa con enormes oportunidades para la construcción y consolidación de formas de vida saludable, cuyo beneficio puede proyectarse a lo largo de la vida. Particularmente en la adolescencia (10 a 19 años) se producen importantes cambios y desarrollo, a nivel biológico, psicológico y social de un individuo. Estos cambios pueden determinar un conjunto de fortalezas para el desarrollo y en otros ambientes más vulnerables, pueden aumentar los riesgos para la salud.
Por otro lado, se reconoce que los jóvenes (20 y 24 años) que aún estudian y están bajo la dependencia de sus padres, no sólo son considerados adolescentes según definición de adolescencia basada en que no alcanzan la autonomía social total o parcial, sino que sus demandas y necesidades de salud no son diferentes a las del grupo de 10 a 19 años. Por esta razón, conforme a criterios OMS-OPS, el Programa Nacional de Adolescentes y Jóvenes, considera la población de 20-24 años como población joven y realiza recomendaciones de manera que toda la gente joven (10 a 24 años) pueda tener un desarrollo en un contexto favorable de apoyo y protección.
Es por esto que la atención de salud de adolescentes y jóvenes, debe abordarse en forma integral, con enfoque de curso de vida, familiar y comunitario, que considere la participación activa de ellos y ellas, sus familias, escuelas y comunidad, en un marco de derechos y con equidad de género e interculturalidad.
En la adolescencia y juventud la salud sexual y reproductiva, es una temática muy importante. En las actuales políticas del Ministerio de Salud, la atención en salud sexual y reproductiva, implica ofrecer a las personas el acceso a un continuo de servicios que respondan a las necesidades de cada etapa de su ciclo vital. Al mismo tiempo, se favorezca el derecho de hombres y mujeres de estar informados, que tengan la capacidad de tener hijos, la libertad de decidir si quieren tenerlos, cuándo y con qué frecuencia, accediendo a métodos de regulación de la fertilidad que sean seguros, eficaces, asequibles, confidenciales y aceptables y que las personas puedan tener una vida sexual satisfactoria y segura. Por otra parte, la atención que se brinda a mujeres con pérdida de una gestación en curso, debe asegurar servicios técnicos de calidad y con las consideraciones éticas, interculturales y de género que aseguren el respeto a los derechos de las personas. La atención integral de la salud sexual considera el estado de bienestar relacionado con la sexualidad y requiere de un acercamiento positivo, a través de experiencias sexuales seguras y placenteras, libres de coerción, discriminación y violencia.
Bajo este marco, se debe mejorar el acceso y la calidad de los servicios de salud, especialmente en los y las adolescentes, potenciar el trabajo intersectorial, promover factores y conductas protectoras de la salud, apoyar la transición de los y las jóvenes a la vida adulta y promover mayor participación juvenil son algunos de los grandes desafíos en salud.