Programa Infantil

Programa Infantil

Los niños y las niñas son el recurso principal de un país, por lo que asegurar un desarrollo integral en la primera infancia es un desafío estratégico, que se debe basar en el reconocimiento y la protección de sus necesidades específicas y derechos humanos. Chile tiene una larga tradición de políticas sanitarias dirigidas a la madre y su hijo o hija, las que se han sostenido e implementado a través de la formulación de actividades programáticas cuyo diseño ha respondido al perfil epidemiológico y al contexto social y económico del país en diferentes periodos. Esto se ha traducido en el logro de indicadores exitosos de reducción de la mortalidad y la morbilidad en la niñez. Hoy, las políticas públicas dirigidas a infancia tienen como desafío contribuir a la mejor calidad de vida en la infancia, fomentando un desarrollo integral.1
En la actualidad el Programa Nacional de Salud de la Infancia es fortalecido en sus prestaciones por el Programa de Apoyo al Desarrollo Bio-psicosocial (PADBP)2 que es el componente de salud del sistema de Protección Integral a la Infancia. Es por esto que las acciones destinadas al óptimo desarrollo de los niños y niñas deben ser integradas y conceptualizadas como un todo y no por separado. El seguimiento a la trayectoria del crecimiento y desarrollo infantil de salud se inicia en la gestación y continúa a lo largo de la vida del niño o la niña (0 a 9 años); desde el control de la díada seguido por las sucesivas atenciones periódicas para evaluar el estado de salud y desarrollo infantil, sean enfocados a la promoción, prevención o el tratamiento, dependiendo de las necesidades de cada niño o niña.
La epigenética nos muestra que la salud y el desarrollo infantil dependen de una interacción dinámica entre la carga genética y el ambiente; siendo particularmente relevante en el ambiente: la nutrición, la calidad de las relaciones vinculares (factores psicosociales) y las características del medioambiente (libre de estrés tóxico). Por lo tanto, la atención de salud proporcionada a niñas y niños debe promover la lactancia materna y alimentación saludable, vigilar la trayectoria del desarrollo con screening periódicos, detectar precozmente las enfermedades más frecuentes, velar por el temprano tratamiento, prevenir enfermedades infecciosas, adicciones y maltrato, y fomentar las competencias parentales para la crianza respetuosa. Transversalmente las actividades deben incorporar componentes de pertinencia cultural, determinantes sociales y enfoque de derechos de la infancia.

En este contexto la supervisión de salud del niño o niña es parte esencial de la evaluación integral de su desarrollo, su enfoque ha cambiado con el tiempo, centrando la evaluación de salud en su familia y el entorno que le rodea. Esta supervisión se ha desarrollado históricamente en Chile a través del control de salud infantil o control de niño sano, por ello el Programa Nacional de Salud de la Infancia, establece como eje estratégico del rediseño un control de salud infantil con una estructura de mejor calidad, con estándares respecto al tiempo, el tipo de profesional y condiciones necesarias para su evaluación integral, acompañado de los documentos normativos que orientan al equipo de salud respecto al mapa de prestaciones disponibles tanto desde salud como desde otros sectores involucrados en la salud de niños y niñas.